Prácticas religiosas de jóvenes en la Diócesis de San Isidro.pdf – Google Drive
El Centro de Estudios de Trabajo Social (CETraS) de la Universidad de San Isidro Dr. Plácido Marín presentó al Obispo diocesano, Monseñor Guillermo Caride, los resultados de la investigación social-pastoral realizada en 2025 sobre la participación de los jóvenes en ámbitos religiosos. La pregunta inicial fue clara y directa: ¿por qué los jóvenes se acercan a parroquias, grupos misioneros, centros barriales y otros espacios pastorales? ¿Qué buscan? ¿Qué los motiva?
El estudio se desarrolló en comunidades de barrios y zonas populares, aunque queda abierta la posibilidad de continuar la investigación en sectores socioeconómicos más altos, para contrastar motivaciones y significados de la participación juvenil.
Monseñor Caride subrayó la importancia de escuchar y comprender los cambios profundos que atraviesa la sociedad, de modo que el mensaje del Evangelio pueda dialogar con los anhelos y búsquedas de las personas. Por su parte, el rector de la Universidad, Dr. Enrique Del Percio, destacó la necesidad de articular las ciencias sociales con la pastoral, reafirmando el papel de la universidad como generadora de conocimientos al servicio de la vida comunitaria.
La investigadora Mg. Pilar Cavina expuso la metodología empleada y los hallazgos principales. Entre ellos, se destaca que la razón más fuerte de la participación juvenil es la necesidad de pertenecer a una comunidad: ser vistos, escuchados, construir lazos de amistad y sostén. Asimismo, resaltó la tarea de quienes animan y sostienen los espacios pastorales, especialmente en tiempos de crisis económica, donde los consumos problemáticos y las dificultades de salud mental atraviesan la vida cotidiana. En este sentido, se trata de un compromiso de toda la Iglesia para cuidar también a quienes cuidan.
Desde el CETraS se reafirma la opción de seguir promoviendo experiencias de investigación con la dinámica propia del Trabajo Social: partir del territorio donde la vida acontece, mirar y escuchar con una metodología rigurosa, y devolver datos e indicadores a las comunidades. En definitiva, se trata de que la investigación acción contribuya a que las condiciones de vida sean dignas y cada hombre y mujer pueda desplegar plenamente su vida.

